«Mundito» Edmundo Pérez – Saludo Salsero – (1)

 

 

Edmundo Perez Mundito

La Semilla Musical de Edmundo Pérez «Mundito»

Florece en la Orquesta Celestial

Corría el año 1990 cuando Edmundo Pérez «Mundito» decidió plasmar su inmenso talento en la fundación de una agrupación que encapsulara sus vastas experiencias musicales. Así nació el ambicioso proyecto musical que bautizó como «Orquesta Celestial«. A lo largo de varios años, Mundito cultivó su visión artística, amalgamando influencias y sentimientos en esta propuesta que llevaría su pasión por la música venezolana a nuevas alturas.

Sin embargo, las primeras etapas de la Orquesta Celestial no estuvieron exentas de desafíos. Aunque el deseo de presentar su música al mundo era palpable, inconvenientes surgieron y su primera producción discográfica quedó en la sombra. A pesar de este contratiempo, la determinación de Mundito se mantuvo firme, alimentando su afán de compartir su arte con el público.

No fue sino hasta el 2010 que Mundito se embarcó nuevamente en la odisea de la grabación, esta vez presentando su segundo trabajo musical titulado «La Invitación». Esta producción, diseñada para los amantes del baile, comprende diez temas excepcionales que desbordan sabor, bembeísmo, aguancó, sentimiento y alegría, todo revestido con un toque de profesionalismo impecable.

«La Invitación» no solo es un álbum musical, sino un crisol de colaboraciones con músicos de alto calibre. Entre los nombres que engalanan esta obra se encuentran Mariana Lazonera de Venezuela, el destacado cantante Wilmer Lozano de Los Adolescentes, y el músico cubano invitado Ángel Ortega. Además, la lista de músicos que se unieron al proyecto es extensa y extraordinaria, incluyendo a Rafael Rey, Héctor Velásquez, Frank Halans, Ramfi Fajardo, Ona Horta, Juan José Conde, Isaac Narváez y otros.

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En la actualidad, Mundito

se encuentra al mando de un poderoso Dream Team musical conocido como la Big Bang de San Agustín. En esta fase de su trayectoria, el artista se encuentra en una sinfonía de creatividad y colaboración, destacando su excelente dúo junto a la talentosa flautista y vocalista Emily Cristina.

La música de Edmundo Pérez «Mundito» y su Orquesta Celestial no solo es una melodía, sino un relato de pasión, perseverancia y profundo amor por la música. Cada nota, cada acorde, es un testimonio del viaje artístico que ha abrazado y compartido con el mundo. La semilla que plantó en 1990 ha florecido en una exquisita manifestación musical que continúa resonando en el corazón de todos los que tienen el privilegio de escucharla.

Con gratitud y música en el alma

Producciones Ataca Quintero
Y Recuerden Salsa y Cultura hasta la Sepultura

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La leyenda viviente de la percusión

Giovanni Hidalgo, vio la luz en la tierra de Puerto Rico en 1963, en un hogar saturado de los ritmos y pulsos de tambores, bongos, congas y timbales, todos manejados magistralmente por su padre y abuelo, ambos músicos consumados.

Este virtuoso músico puertorriqueño es el vástago del renombrado conguero José Manuel «Mañengue» Hidalgo Allende y Celenia Journet Toro. Criado en la vibrante Calle San Sebastián del Viejo San Juan, comenzó su travesía musical a la temprana edad de tres años bajo la guía paterna de El Narizón De Sebastian Arenas. En esos albores, tocaba en una conga improvisada a partir de un barril de madera tallado por su padre.

Pero su conexión con la percusión trascendió más allá de las congas, ya que desarrolló su prodigioso talento en diversos instrumentos de percusión, forjando un camino que lo llevaría a ser uno de los pioneros en la esfera mundial de la percusión latina. Donde otros utilizan baquetas, Hidalgo crea con sus propias manos, desplegando una precisión rápida como un relámpago que ha asombrado y enriquecido a músicos y oyentes por igual.

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Desde sus días de infancia

Giovanni Hidalgo fue reconocido por los grandes percusionistas de su época como un virtuoso en la percusión rumbera. Aunque demostraba maestría en el timbal y dominio en toda la gama de tambores antillanos, su verdadera especialidad residía en las congas. Con el tiempo, este hijo de la música se convirtió en uno de los congueros más distinguidos de su generación y, posiblemente, uno de los más veloces y hábiles de todos los tiempos.

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